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  • Rodrigo Dos Santos Macias

El Proceso


Durante varios meses he trabajado en un proyecto el cual no podía concluir con el cierre de los números concretos y ciertos que se necesitaban, ya sean por no encontrar una solución o porque la propia gente en contra del mismo ponía como comúnmente se dice “el palo en la rueda” con el fin de boicotear el proyecto y que este no se realice. Después de exactamente 7 meses logre una mañana en 30 minutos encontrar la solución al ajuste de números que beneficiaba a todas las partes envueltas, exponiendo así todas las particularidades de trabas que este proyecto involucraba.


Este tipo de situaciones me frustraba mucho haciéndome pensar todas las horas, días y meses que había perdido y como antes no había visto cual era la solución de ese ajuste, probando incontables variantes. Pero lo cierto es que estaba muy equivocado, ese tiempo que había tardado en encontrar una solución no había sido una pérdida de tiempo, sino que resultaron ser la causa de mi “suerte”.


Acostumbrado a resolver rápidamente los problemas o encontrar las soluciones en un proyecto generaban esa frustración pero así mismo no lograba ver la relación de causa-efecto de todo el tiempo acumulado que dedique al trabajo hasta que esa acumulación invisible llevo a un extremo límite que la solución se manifestó como algo repentino.


Como la historia de un comerciante que en la época de la fiebre del oro decidió vender todas sus pertenencias para ir en búsqueda de oro, teniendo en mano un mapa que ubicaba un gran yacimiento de oro. Con las herramientas que este adquirió tras la venta de su comercio comenzó a cavar en el lugar que el mapa le indicaba creyendo que rápidamente se haría rico. Tras el paso de varios días de cavar y cavar el hombre perdía las esperanzas de encontrar el supuesto oro, hasta que un día con el golpe nro. 1.000 de ese día encuentra una roca del tamaño de una pelota de tenis de oro. En ese momento el hombre creyó que eso era todo el oro que había y que con lo que encontró termino su búsqueda.

Tras emprender su retirada se cruza en el camino con un joven que por las herramientas que llevaba consigo parecía ser otro incrédulo que se haría millonario encontrando oro, así que decidió darle el mapa que el tenia. El muchacho le agradeció y fue convencido que lo encontraría. Este comenzó el arduo trabajo de picar y picar durante semanas hasta que después de un mes y medio con el último golpe ve la pared de piedra brillar!.

Utilizo este ejemplo para hacer entender el punto de lo que significa el proceso y cuan importante es. El mismo lo adapte de una historia que el escritor Napoleón Hill, en su libro "Piense y Hágase rico" utiliza para explicar la perseverancia. (libro de riquísimo valor que les recomiendo leer).


Que quiero decirles con esto?

Que el proceso sí importa y es lo más importante que debe ser llevado en cuenta en el trabajo que uno hace y en los objetivos que uno tenga.

Esta historia refleja que el proceso de picar y picar, tal vez de inmediato no arroje el resultado que uno espera, pero que todo proceso con el tiempo da el último “golpe de suerte” y de repente se logra el resultado que se buscaba.


Lo más fácil siempre es darse por vencido cuando no se ven los resultados que se quieren obtener. Por ejemplo los proyectos o intentos de negocios que fallan cuando uno empieza, cuando estas aprendiendo algo nuevo y se equivocas una y otra vez.

Si! es obvio que todos naturalmente pensaremos que todas las acciones y todo el esfuerzo empeñado han sido una pérdida de tiempo y dinero, pero en realidad estos son los cimientos de lo que está por venir, los golpes antes de ver la piedra brillar.

Siempre ten claridad sobre lo que quieres hacer y a dónde quieres ir o llegar, confía en el proceso y ten por seguro que llegaras.

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