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  • Rodrigo Dos Santos Macias

Que Metas Perseguimos?



Nosotros no fijamos metas o definimos el éxito basados en nuestra propia identidad, sino en base a un bucle de la cultura, y qué es esto? El bucle de la cultura es una gran telaraña de rituales, hábitos, creencias, metodologías, prácticas que nuestras culturas, religiones y países a través de los colegios, la educación y medios de comunicacion nos infunden “cuál es la forma correcta de funcionar y ser en el mundo”.


En la época de la 2da guerra mundial el bucle de la cultura era reconstruir y mantenernos a salvo, seguros. En el mundo de hoy la generación milenial, lo más importante y lo que quieren perseguir es el auto descubrimiento, la creación. El problema es que el bucle de la cultura continúa en volviéndonos y diciéndonos que necesitamos un título universitario, tener un gran trabajo, trabajar de 9 a 5, tener una gran casa, 2 autos, una esposa y dos hijos y cuando finalmente tengamos 60 años podamos retirarnos y por fin poder ver el mundo, pero el tema es que esas reglas ya no se aplican a la realidad. El bucle de la cultura fue diseñado para mantenernos a salvo, pero nunca fue diseñado para mantenernos felices

La lucha de las clases sociales por obtener dinero, poder y alcanzar la riqueza cada vez es más grande. Esa necesidad de llegar a ser como alguien en esas condiciones es lo que la gente visualiza como lo que quieren, pero una vez que llegan a eso miran a su alrededor y dicen ¿es solo esto?, se dan cuenta de que aún continúan sintiéndose frustrados, incompletos, no contentos, como si aún estuviesen en bancarrota, como si estuviesen en esa lucha interna teniendo problemas de conectarse consigo mismo.


“La masa de hombres llevan vidas de callada desesperación, lo que es llamado resignación es confirmado como desesperación”.

Henry David Thoreau


La gente vive insatisfecha con sus vidas, viven vidas reactivas e impulsivas y no con una plenitud de conciencia. Realmente no es su culpa, vivimos en un sistema que nos encamina y configura hacia distintos caminos profesionales que no estamos eligiendo conscientemente que no están alineados con lo que realmente somos. Tomamos metas que perteneces a nuestros padres, metas que pertenecen a las sociedades, metas que creemos justificándolas y racionalizándolas que las necesitamos para ser felices.

El patrón del comportamiento humano con las metas cuando estas no son metas conscientes y alineadas con lo que realmente somos, se repite una y otra vez. Cuando alcanzamos el pináculo de una montaña (representa la meta) creemos que nos sentiremos diferentes, completos, felices, realizados de haber logrado lo que nos propusimos como meta, pero no es así, sentimos completamente lo opuesto y analizando la situación nos decimos “ahhhh subí la montaña equivocada, cuando suba aquella otra montaña seré feliz”. Entonces bajamos de la montaña en la que estamos y atravesamos el valle (años de vida que nos lleva alcanzar otra meta) y volvemos a subir la siguiente montaña y así sucesivamente lo hacemos una y otra vez. ¿Porque no paramos?, porque cuando logramos alcanzar una meta no paramos para pensar ¿Por qué no es suficiente?



Algunas de las claves para fijarnos metas cuando las escribimos en un pedazo de papel son preguntarnos:

¿Me motiva esta meta?

¿Me provoca alegría y/o felicidad?

¿Me hace tener esa mezcla de miedo y de querer ya zambullirme y arrancar para alcanzarla?

Si no sentimos esto, probablemente algo no esté del todo bien. Muchas veces establecernos metas puede venir de una inspiración o desesperación, de cuando llegamos a ese punto de inflexión de que algo debe cambiar para parar ese sufrimiento, esa depresión ya sea emocional, financiera o de cualquier otra índole en donde algo no está funcionando. Si establecemos metas desde ese punto de “ya no puedo soportar esto” eso no es necesariamente malo, porque debemos comenzar desde donde estamos, pero si no vemos nuestras metas y no nos hacen sentir el querer saltar de la cama, estar despiertos toda la noche y estar tan encendidos y emocionados para descifrar cómo alcanzaremos y haremos realidad esa meta creo que debería ser el momento de una re-evaluación sobre las mismas.


“Preocúpate por lo que otros piensen de ti y siempre serás su prisionero”

Lao Tzu


El bucle de la cultura nos ha enseñado el “Si………Luego” como forma de felicidad, SI consigo este trabajo LUEGO ser feliz, SI consigo esta casa LUEGO seré feliz. El problema con eso es que la felicidad no es un producto que se compra con el objeto de conseguir felicidad, la felicidad es un estado de SER y la felicidad no es lo que se consigue tras alcanzar la meta, la felicidad es el combustible que te lleva a la meta, aumenta tu productividad. El secreto no es alcanzar las metas sino que en el proceso y el estado antes de fijarse una meta uno sea feliz llevándola a cabo.

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